Ten misericordia de mí, Dios, porque estoy enfermo; sáname, Dios, porque mis huesos se estremecen. (Salmo 6-2) PERSISTIENDO A pecho abierto Batallando en la trinchera Sin poder vencer lo incierto Ni cambiar el frío en primavera Con el fusil enhiesto Y la pala como emblema Las batallas y el desierto Claudicación de lo que era. Construir a pulso los sueños Abatir con dolor la quimera Seguir andando y creyendo Aunque a la risa le gane la pena Aceptar que pueden más los muertos Que cualquier realidad o promesa Las manos vacías, los dedos yertos La boca, sin tu palabra, ya no es fresca A pecho abierto Batallando en la trinchera Creer en seguir creyendo El frío nunca llega a ser primavera...